Cosas que no te cuentan sobre la maternidad

maternidadEs verdad que cuando se anuncia una maternidad, todo son felicitaciones, alabanzas, flores y alegrías… Todo resulta muy bonito y positivo. Pajaritos cantando y caras felices por todos lados.

Pero hoy nos ponemos un poco en el papel de “madrastra mala”, para destapar ese pequeño lado oscuro de la maternidad…

Tu vida va a cambiar, eso es así, aquí y en Pekín. A partir de ahora tu tiempo libre será un bien muy cotizado, pensarás por dos (o por tres, depende de los hijos que tengas), o mejor dicho ya no pensarás en ti. No al menos de la manera que lo hacía antes de ser madre. Tendrás poco tiempo para comer, para dormir, para cocinar, para realizar cualquier actividad en general. Tranquilas, tu cuerpo se acaba acostumbrando a hacer tareas en tiempo record.

La ropa: tu armario será cruel en ciertos momentos contigo, pues puedes encontrar ropa premamá, mezclada con tus jeans o vestido favorito, (antes de perder tu figura). Sentirás una horrible y profunda pena, a la vez de añoranza, por tu tripita anterior.

Nadie, pero NADIE te preparará para el momento del parto. Aunque hayas asistido a tus clases de preparación al parto y hayas aprendido a respirar, empujar y varias técnicas, ese miedo mezclado con nervios del parto no lo sufre nadie más que tu, es un “bien” único y exclusivo de la madre.¡Enhorabuena!

Los primeros días en casa son un caos… Estarás prácticamente las 24 horas pendiente y disponibles para tu bebé. Entre las tomas de pecho y biberón, el cambio de pañales, baño y demás cuidados de tu pequeño, tu aseo y cuidado personal pasarán más desapercibidos y lo harás tres veces más rápido del tiempo que lo hacías antes.

Tus amigos solteros o que no tengan hijos aún, se alejarán de tí, no por nada “malo” que tu hayas hecho, sino porque tu agenda llena de chupetes y pañales no entra en sus planes. Pero tranquila, tus amigos que sean padre se te unirán y haréis una piña de padres, madres y niños que será como una gran familia, contando anécdotas de vuestros bebés. Será como un reallity showde padres en una terraza o parque.

Ir a hacer la compra, pasará a ser una actividad de ocio y tiempo libre para ti. Ese momento de la compra te dará un respiro y calmará tu estado de alerta de “madre vigilando a su bebe”. Eso sí, te advertimos que cuando estés en la caja de la compra, por inercia cunearás el carrito de la compra como si fuera el de tu bebé. (Tranquila, en unos años este síntoma se pasa)

La verdad que tu vida va a cambiar radicalmente, tu tiempo ahora es su tiempo. Tu vida ahora es la de tu bebé, pero a pesar de estos “pequeños” cambios ser madre es la experiencia más maravillosa y gratificante del mundo. Y que en el fondo nos encanta, sino más de una no repetiría 😉


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