El uso del chupete, ¿es bueno o malo?

El uso del chupete

El bebé nace con la necesidad innata de succión, ya que amamantarle les alimenta y les calma. Por este motivo, el uso del chupete puede ayudarles a calmarse, pero no es recomendado en todos los bebés y de hecho ha generado mucha controversia en los últimos tiempos.

El bebé succiona para alimentarse, para sentir calma y bienestar. En su primeros días de vida, es importante succionar el pecho para regular la producción de la leche materna. Por eso, si la madre siente que aún tiene mucha leche, no le sube lo suficiente, o el bebé no se agarra bien, el chupete está desaconsejado porque puede influir en la regularización de la lactancia.

Existen casos en los que el bebé es amamantado bajo demanda, incluso sin un fin exclusivamente nutritivo, en cuyo caso no es necesario el uso del chupete en absoluto. Pero si la madre está cansada, puede sustituirlo por el chupete, siempre que el bebé no lo rechace y le aporta bienestar.

Pero, ¿qué ocurre con los bebés que toman biberón?

Si vemos que no comen lo suficiente, debemos vigilar que quizá sacien su necesidad de succionar con el chupete y por eso no tomen el biberón, por lo que habría que reducir el uso del chupete.

Según el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, tras realizar un estudio sobre el uso del chupete, han lanzado varias recomendaciones:

  • No utilizar durante los primeros días del recién nacido amamantado hasta que la lactancia esté regulada, normalmente a partir del mes de vida, cuando hay riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Y mantener la lactancia exclusivamente los primeros 6 meses de vida como protección del mismo síndrome.
  • Por su parte, en los niños no amamantados, es especialmente importante el uso del chupete para evitar el Síndrome de muerte súbita.
  • En las unidades neonatales y relacionado con procedimientos dolorosos, si el bebé no puede ser amamantado, se recomienda la succión del chupete como método de analgesia no farmacológica, ya que calma al bebé.
  • Recomiendan retirar el uso del chupete al año de vida, cuando ya no hay tanta necesidad de succión y cuando ya ha superado el riesgo de SMSL, para evitar otros efectos adversos que puede tener su uso.

No obstante, el chupete tiene que usarse con moderación. El niño también necesita experimentar con su boca y expresarse con llanto, risa o hacer gorgoritos.

Y por supuesto, no hay que olvidar que el chupete es un sustitutivo del pecho y éste va acompañado de un contacto físico y emocional que tampoco debería faltar con el chupete o el biberón. El chupete o biberón sustituyen al pezón, pero nunca a la madre, por lo tanto ese factor emocional debe ir siempre de la mano de su uso, pues es la persona la que verdaderamente le da consuelo.

En cuanto al momento de abandonar el chupete, no debe ser frustrante, cada niño tiene su ritmo y circunstancias y es recomendable dejar que el niño lo abandone poco a poco por sí mismo, pues desaparecerá al mismo tiempo que su necesidad de succionar. De hecho, si se obliga a abandonar el chupe, se relaciona la necesidad no satisfecha de succionar de pequeños con malos hábitos de mayores como chuparse el dedo, morderse las uñas o incluso fumar. No se puede demostrar que así sea, pero lo cierto es que si la necesidad está saciada, no necesitará despertarse de nuevo de una forma inconsciente.

Con estas recomendaciones, ya conoces los beneficios y perjuicios del uso del chupete en los peques, de manera que podrás tomar una decisión sobre lo que más beneficiará a tu bebé, pues como siempre, son los padres los responsables de la decisión  y por tanto, los que tenéis la última palabra.

 


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